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Cómo reconocer los bulos sobre salud

Los bulos y las noticias falsas -también conocidas como fake news– se han multiplicado enormemente por las redes sociales. Hace años, antes de la llegada de Internet, confiábamos en las noticias de la televisión, la radio o los diarios, pero hoy día cualquier persona u organización puede divulgar lo que quiera y, lamentablemente, no todos lo hacen con fines honestos.

Por desgracia, el ámbito de la salud es uno de los objetivos preferentes escogidos, debido a que representa uno de los temas que más preocupan a la gente, y más aún en momentos tan complicados como el que nos toca vivir a todos. Además, las personas mayores son especialmente vulnerables a este tipo de informaciones.

Reconocer esos bulos sobre salud y falsas noticias es importante para no ayudar a que se difundan más y provoquen más perjuicios a todos. Aquí mostramos unas cuantas claves para identificarlos:

  • Fijarse en la fuente. Para asegurarse de que una noticia es cierta, lo primero es saber quién la publica o divulga. ¿Es una persona o un medio de comunicación que conocemos o uno del que nunca hemos oído hablar? En este último caso, se debe dudar de su contenido.
  • Contrastar la noticia. Es preciso comprobar que hay otros medios de comunicación conocidos que también se hacen eco de la misma información, ya que en un mundo como el de hoy día cualquier noticia realmente cierta se propagará rápidamente por muchos medios que la habrán comprobado antes de publicarla.
  • Identificar las noticias humorísticas. Existen diversos medios muy populares cuyas noticias son inventadas deliberadamente con intención cómica. No se trata de bulos malintencionados, sino de humor, pero puede haber personas que se crean lo que se dice y lo divulguen pensando que es real. Es mejor comprobar la fuente de procedencia de esas informaciones para tenerlo claro.
  • No fiarse de posibles alertas. Muchas veces se divulgan alertas falsas, sobre todo a través de Whatsapp o Twitter. Cuando una alerta es real debe proceder de un organismo oficial. No obstante, a veces esos mensajes llegan con logotipos falsos. Lo mejor es mirar en las cuentas de Twitter o Facebook de las autoridades, como la Policía Nacional o la Guardia Civil, que se encargan de corroborar o desmentir esas informaciones.
  • No hacer caso a los mensajes que están llenos de exclamaciones, interrogaciones y, muchas veces, de faltas de ortografía. Está claro que no proceden de ninguna fuente fiable.
  • Recelar de todo tipo de productos milagrosos que se anuncian por internet o en las redes sociales: los productos milagrosos no existen.
  • No compartir nada con nadie si tenemos dudas. Muchas veces, cuando se difunde un bulo sobre salud no se hace con mala intención, pero ese gesto puede acabar perjudicando a otras personas. Por lo tanto, si no se está seguro de que la información es cierta, lo mejor es no reenviarla.
  • Informarse en páginas de internet que se encargan de identificar bulos sobre salud y otras noticias falsas, como Salud Sin Bulos o Maldito bulo. Sus responsables hacen un trabajo de investigación y comprobación encomiable.

Bibliografía:

Salud Sin Bulos

https://saludsinbulos.com/

Maldito bulo

https://maldita.es/malditobulo/

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