Feugiat nulla facilisis at vero eros et curt accumsan et iusto odio dignissim qui blandit praesent luptatum zzril.
+ (123) 1800-453-1546
info@example.com

Related Posts

Ejercicios de mindfulness para personas mayores y sus familiares

Ejercicios de mindfulness para personas mayores y sus familiares

Cuidar a un familiar mayor con una enfermedad mental es una tarea muy exigente y muchas veces infravalorada. Además de velar por su bienestar físico, es fundamental preservar en la medida de lo posible la salud emocional de la persona, y mantener lazos que comporten sentimientos positivos.

Esta situación es realmente difícil para todos los implicados, ya que, además de estar en juego la salud de la persona mayor, no es raro que tarde o temprano también acabe pasando factura a las personas que lo cuidan. Con cierta frecuencia aparecen el estrés, la angustia y la tristeza, que a su vez se trasladan también al mayor.

Es entonces cuando vale la pena valorar la influencia positiva de la relajación. Este tipo de ejercicios se pueden proponer al mayor, pero también los puede realizar la persona o personas que lo cuidan. Además, es una actividad que se puede realizar conjuntamente y que proporcionará beneficios emocionales a quienes la pongan en práctica.

Ejercicios de mindfulness

Para intentar controlar y/o rebajar el estrés y la ansiedad generados por una situación de incertidumbre, puede ser útil practicar ejercicios de mindfulness. Esta práctica consiste en prestar atención de manera consciente a la experiencia del momento presente, sin preocuparnos por lo que ya ha pasado o por lo que puede o va a pasar. El objetivo es mejorar nuestro equilibrio interno y aprender relacionarnos directamente con nuestra realidad, atendiendo a lo que sucede aquí y ahora y aparcando las distracciones. Para ello se usan varias técnicas.

Estos ejercicios se pueden practicar en sesiones cortas de unos diez minutos -con el tiempo se puede aumentar la duración, si es posible- y es necesario realizarlos en un lugar cómodo, con temperatura agradable y sin ruidos estridentes que nos distraigan, aunque puede utilizarse música suave y relajante. A continuación, se mencionan algunos ejemplos:

  • Respirar profundamente. Prestar atención a la respiración es una de las formas más utilizadas de relajación. En este ejercicio, nos tumbamos boca arriba y colocamos una mano sobre el corazón y otra sobre el vientre. Con los ojos cerrados, inspiramos profundamente por la nariz tratando de llevar el aire hacia la zona del vientre, notando como se hincha. Cuando está completamente hinchado, aguantamos el aire un par de segundos y comenzamos a soltarlo después lentamente por la boca. Repetimos el proceso durante unos minutos, pensando únicamente en nuestra respiración.
  • Identificar las emociones. Los acontecimientos del día a día provocan muchas reacciones emocionales que, con frecuencia, tendemos a tapar mediante distracciones y actividades que nos permitan reprimirlas. Uno de los ejercicios que nos propone el mindfulness es dedicar un breve tiempo a reconocer esas emociones y a pensar en ellas de forma relajada. Cómo son, cómo las sentimos… Es posible que esto provoque cierto malestar y ansiedad, sobre todo cuando una persona se inicia en el mindfulness, pero es peor mantener esas emociones reprimidas que sacarlas a la luz en nuestra mente. Con la práctica comprobaremos que es un ejercicio positivo.
  • Sentir el propio cuerpo. Otra forma de relajarse consiste en tomar consciencia de nuestro cuerpo, prestando atención a todas sus partes y sin rechazar las sensaciones que puedan resultar desagradables, como un ligero dolor o una sensación de picor. Se realiza en posición sentada, con la espalda recta y con los ojos cerrados, haciendo un recorrido mental por todo el cuerpo -lo que se conoce como escáner corporal- y prestando también atención a la respiración.
  • Escuchar los sonidos que nos rodean. En la misma línea que el ejercicio anterior, centrar el pensamiento en los sonidos de nuestro entorno puede ser una forma de relajación. Este ejercicio se puede realizar con música, centrando nuestra atención en los sonidos de los instrumentos, el ritmo, la melodía, etc.
  • Pensar en sabores y olores. El mindfulness abarca todos nuestros sentidos. Por lo tanto, también podemos enfocar nuestro pensamiento presente en el gusto y el olfato, por ejemplo, cerrando los ojos y deleitándonos durante unos minutos con el sabor y el aroma de un café, un té o una tableta de chocolate, aislándonos de cualquier otro estímulo de nuestro alrededor.
  • Disfrutar con un buen baño. Del mismo modo, podemos disfrutar con un baño de agua caliente o templada, sintiendo en nuestro cuerpo la temperatura agradable del agua, la sensación táctil de la espuma en la piel y el olor del jabón.

En definitiva, se trata de dedicar un tiempo para que nuestro familiar se relaje y, al mismo tiempo, lo haga quien le cuida, centrándonos en lo que perciben nuestros sentidos, dedicándonos únicamente al aquí y ahora, y aislándonos por unos momentos de la realidad que nos angustia.

La conexión emocional que se forma entre las dos partes estrechará más los lazos entre personas que se quieren, pero que atraviesan momentos difíciles, y ello tendrá un impacto sobre la mejora del estado anímico de ambas. Es esencial recordar que una actitud positiva siempre es una influencia beneficiosa para todos. El cuerpo y la mente lo agradecerán.

Ahora más que nunca, la seguridad de estar en buenas manos https://mayoressanitas.es

Bibliografía

Cuidar bien

http://www.cuidarbien.es/te-ensenamos/consejos/

Sociedad Mindfulness y Salud

https://www.mindfulness-salud.org/

Mayo Clinic. Control del estrés. Técnicas de relajación

https://www.mayoclinic.org/es-es/healthy-lifestyle/stress-management/in-depth/relaxation-technique/art-20045368