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Txindoki-Ozores

El centro de Txindoki premia a los Ozores por su trayectoria profesional

La Residencia Sanitas Txindoki, de Lazkao, ha celebrado la cuarta edición del  “Premio Txindoki”. Es una iniciativa que surgió con la idea de premiar la trayectoria profesional de personas que hayan sido referencia de los residentes. En esta edición, el centro de Sanitas Txindoki y sus residentes han premiado a toda la familia Ozores, que han formado parte de la vida cultural de los residentes y sus coetáneos durante décadas. Para recoger el premio, han visitado el centro de Sanitas la actriz Emma Ozores y su madre, Elisa Montés.

«Se trata de un premio con una gran carga emotiva -explican los responsables del centro-, ya que son los propios residentes los que hacen la entrega del mismo a alguien que ha marcado de una manera muy especial aquellos años de juventud que ya se fueron».

Para acompañar la gala, contaron con las actuaciones musicales del grupo de baile Dantzaki y la coral Kantaka de Lazkao. Además, los residentes de Txindoki también quisieron honrar a sus invitados con un vídeo sorpresa, en el que explicaron las razones por las que han decidido dar este premio tan especial a la familia Ozores. «Parece que fue ayer cuando muchos de nosotros veíamos las películas de los Ozores en familia pero han pasado muchos años. En nombre de todos los residentes que formamos parte de esta casa queremos haceros entrega del “Premio Txindoki” por todos estos años de trayectoria profesional. Por haber llenado nuestras vidas de risas y alegría, y por habernos acompañado con vuestro humor en este largo recorrido que es la vida», apuntan.

Emma Ozores agradeció el premio y puso el punto y final a la fiesta cogiendo prestado un poema de Ghandi: «Una sonrisa no cuesta nada y produce mucho. Enriquece a quienes la reciben sin empobrecer a quienes la dan. No dura más que un instante, pero su recuerdo es a veces eterno. Nadie es demasiado rico para prescindir de ella, nadie es demasiado pobre para no merecerla. Da felicidad en el hogar, apoyo en el trabajo, es el símbolo de la amistad. Una sonrisa da reposo al cansado, ánimo a los más deprimidos. No puede ni comprarse, ni prestarse, ni robarse, pues es una cosa que no tiene valor hasta el momento en que se da. Y si alguna vez te tropiezas con alguien que no sabe dar una sonrisa, se generoso, dale la suya. Porque nadie tiene tanta necesidad de una sonrisa como el que no puede dársela a los demás».

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